La primera edición de la Feria ‘fake’ que pretendía replicar a la de Sevilla pero en la capital de España, ‘Madrilucía‘, ha nacido y agonizado en apenas un lapso de tiempo de dos meses. El período exacto en el que ha anunciado excentricidades, a cada cual más variopinta, y en el que ha acumulado un sinfín de críticas por ser el último intento de la ciudad madrileña y de la Comunidad de Madrid de apropiarse indebidamente de un símbolo y/o una manifestación cultural y social propia de larga tradición andaluza.
En un comunicado, la organización ha anunciado la suspensión del extravagante evento madrilleño, cuando apenas faltaban dos meses para su celebración, arguyendo “circunstancias técnicas y administrativas ajenas a ella”, al no cumplir con los requisitos de “calidad, seguridad y dimensión“.
Entre el señalamiento por una “banalización” y “folclorización” más de un elemento identitario de la comunidad andaluza, la primera edición iba a ser festejada en el Iberdrola Music, un recinto de más de 200.000 metros cuadrados localizado entre el distrito madrileño de Villaverde y el municipio de Getafe, que iba a ser engalanado con farolillos y casetas para la ocasión, cuyos precios iban desde los 2.000 euros por socio hasta los 55.000 y 59.000 por caseta y semana.
Según la nota de la organización en su web, ‘Madrilucía’ “se traslada a 2027”, año para el que “el equipo” de la promotora “continúa trabajando con ilusión para presentar una primera edición memorable, a la altura de las expectativas”.

Periodista. Magíster en Comunicación Institucional y Política. Pasé por EL PAÍS y Agencia EFE. Codirector de Espacio Andaluz (EA).




