Las jornadas en las que la Fundación Cajasol pretendía equiparar a víctimas y verdugos de la llamada Guerra Civil de España (catalogada por numerosos historiadores especializados en dicho período también como el Holocausto español) comenzaron abocadas al rechazo del sector más democrático de la sociedad española y acabaron por dinamitarse definitivamente no solo tras el abandono del escritor David Uclés (que motivó el de otros tantos y tantas ponentes), sino también tras un indignante comunicado que la propia fundación publicó.
En plena polémica por la presencia en el cartel de políticos que a día de hoy siguen sin condenar el golpe de Estado y la posterior dictadura franquista, como el expresidente español, José María Aznar, o el ex alto cargo de Vox, Iván Espinosa de los Monteros, la Fundación Cajasol publicó una misiva oficial en la que aseguraba que otros destacados invitados ofrecerían “las claves para comprender” las razones por las que “fue inevitable la Guerra Civil española” y el “porqué” del “fracaso” de la “Segunda República” en España.
Unos juicios de valor hechos públicos por la entidad de obra social y gestión y explotación del patrimonio cultural andaluz, con sede principal en la propia capital hispalense, que terminaron por caldear el ambiente en torno a las polémicas jornadas, bajo el título, además, de “la guerra que todos perdimos” (que modificaría asimismo días después para darle un toque interrogativo, “¿la guerra que todos perdimos?”, tras haber también muchas discrepancias en torno a él). El comunicado y las palabras dejaron y dejan en muy mal lugar a la fundación andaluza, con un claro impacto reputacional, tras su protagonismo en la concatenación de estas catastróficas desdichas.
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Periodista. Magíster en Comunicación Institucional y Política. Pasé por EL PAÍS y Agencia EFE. Codirector de Espacio Andaluz (EA).




