El Parlamento de Andalucía dio inicio este lunes a la sesión de investidura de Juanma Moreno con un escenario complejo de fondo. Tras quedarse a las puertas de la mayoría absoluta en los comicios del pasado 17 de mayo (53 escaños), el líder del Partido Popular utilizó su comparecencia en solitario para lanzar un mensaje directo a los 15 diputados de Vox: la estabilidad de la comunidad depende de su “generosidad”, advirtiendo de que empujar a la región hacia una repetición electoral carece de toda lógica política.
En una intervención que ha rozado la hora y media de duración, Moreno Bonilla ha evitado hacer guiños explícitos al marco discursivo de la formación de Santiago Abascal. No ha habido menciones a la política migratoria ni asunción de exigencias programáticas de la extrema derecha. El candidato popular ha centrado su estrategia en presionar la postura de Vox apelando al “mandato de las urnas” y al interés general. “Bloquear este gobierno va contra el sentido común”, ha remarcado, emplazando al portavoz de Vox, Manuel Gavira, a una negociación basada en la sensatez para evitar la parálisis institucional.
De esta forma, tampoco ha dudado en acusar a las fuerzas parlamentarias de izquierdas de «no negociar, ni querer dejar negociar; han optado por el bloqueo».
El pilar económico del discurso ha estado enfocado en la política nacional. Moreno ha arremetido con dureza contra los planes de reforma de la financiación autonómica propuestos por el Gobierno central, acusando al Ejecutivo de Pedro Sánchez de diseñar un modelo basado en la “ordinalidad” que, a su juicio, beneficia a las comunidades de «mayor renta al dictado del independentismo catalán». El candidato popular ha cifrado la infrafinanciación estructural de Andalucía en más de 1.500 millones de euros y ha reclamado formalmente un fondo transitorio de nivelación para frenar lo que califica como un “agravio” territorial.
El bloque dedicado a los servicios públicos ha estado condicionado por la conflictividad laboral que atraviesa el Servicio Andaluz de Salud (SAS), marcada por la huelga de médicos de familia. Moreno ha defendido el esfuerzo inversor de su última gestión, a la vez que ha prometido profundas reformas en la misma, y ha acusando a las fuerzas de la izquierda de hacer un uso partidista de la situación sanitaria durante la campaña electoral. Por último, ha cargado contra la huelga, relacionándola con el Gobierno central y acusándola de tener la culpa de no realizar más de un millón de intervenciones, entre ellas procesos oncológicos.
La respuesta de los grupos de la oposición no se ha hecho esperar en las dependencias de la Cámara. Desde las filas del PSOE-A, la exministra María Jesús Montero ha reprochado al candidato que utilice la tribuna para confrontar con Madrid en lugar de ofrecer soluciones a las listas de espera o a la falta de plazas en la Formación Profesional pública.
Por su parte, los perfiles más combativos en las redes y pasillos los han protagonizado José Ignacio García, portavoz de Adelante Andalucía, y Antonio Maíllo, portavoz de Por Andalucía, quienes han criticado duramente las prioridades del candidato popular. Maíllo se ha centrado en el viraje de «moderado» a «radical» en su futura alianza con Vox, mientras que José Ignacio ha centrado su crítica en el poco tiempo que ha dedicado realmente a proponer soluciones para sanidad, educación, colectivo LGTBIQ+ y violencia de género.
La sesión se ha reanudado hoy martes, 30 de junio, a las 10:00 horas con el turno de réplica de los portavoces de la oposición (Por Andalucía, Adelante Andalucía, Vox y PSOE-A) de menor a mayor representación, donde los pronunciamientos de los partidos ya anticiparon el resultado adverso a la investidura del bloque de la Junta. Con la izquierda instalada en el “no” rotundo y Vox firme en su decisión de votar en contra en primera instancia para forzar una negociación de coalición con carteras de peso, Juanma Moreno ha transitado hacia una primera votación fallida, al no contar con los 55 apoyos de la mayoría absoluta. El desenlace real del tablero andaluz debería trasladarse, por tanto, a la segunda votación, fijada para este próximo jueves, donde al candidato del PP le bastaría una abstención de las filas de Vox para revalidar la presidencia de la Junta. Algo que en estos momentos todavía está en el aire y sigue siendo incierto ante el desacuerdo aún reinante de PP con Vox.




