El activismo social por el derecho a la vivienda ha tomado las plazas de Andalucía. Bajo la coordinación de diferentes colectivos locales y el Sindicato de Inquilinas, las protestas han derivado a una instalación de campamentos indefinidos en enclaves emblemáticos ahora convertidos en símbolos de soberanía popular. Los protestantes han convertido estos espacios en lugares de organización vecinal para continuar la denuncia social, reclamando una “vivienda digna, ya”.
En Sevilla, Las Setas de la Encarnación se han convertido en uno de los focos más importantes de la manifestación, con más de un centenar de tiendas de campaña y alrededor de 300 manifestantes. En Málaga la concentración se encuentra en plena Plaza de la Constitución, donde ya se contabilizan más de 120 tiendas instaladas en el corazón de la ciudad. Por último, en Cádiz el campamento permanece activo en la Plaza del Palillero, mientras que en Jerez también se han organizado manifestaciones y protestas. Aunque en lugares como Huelva, Almería, Granada o Córdoba no hay asentamientos permanentes de tiendas de campaña a gran escala, sí se han registrado concentraciones y marchas masivas este anterior fin de semana.
El origen de la indignación, o la gota que colmó el vaso, fue el desahucio de Maricarmen, una anciana de 87 años en Madrid. Sin embargo, la posterior caída en el Congreso de los dos decretos ley estatales de vivienda (precisamente, los llamados decretos ‘Maricarmen’) ha alimentado definitivamente los ánimos de las asambleas andaluzas. En estas congregaciones denuncian el incremento del precio de la vivienda en una media de un 8,5% en el último año, además de la masificación de los pisos turísticos y la proliferación de fondos buitre en centros históricos como Málaga, Sevilla o Cádiz.
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