La Iglesia Católica y sus vicios, perversidades y actos de miseria moral y religiosa a lo largo de la historia son archiconocidos entre la sociedad española. Tanto que no son pocas las veces que la institución más numerosa y antigua ha sido un tema sugerente entre una tradición andaluza y gaditana que no deja títere con cabeza con aquellos y aquellas entidades y personalidades públicas, locales, autonómicas, nacionales e internacionales que son susceptibles de la denuncia social: el Carnaval gaditano.
En esta edición del Concurso Oficial de Agrupaciones del Carnaval de Cádiz (COAC), la Iglesia Católica se ha colado por todo lo alto, y no precisamente para sus intereses. En un tipo que reluce el lado más “camorrista” y capitalista de la institución eclesiástica, la comparsa de Marta Ortiz, una de las grandes agrupaciones del certamen de este 2026 y que siempre llega con sorpresas en sus tipos a los certámenes carnavaleros, ha retratado diversas inmoralidades e indecencias que comete actualmente y ha perpetrado históricamente la “Iglesia S.A.” (apelando desde el propio nombre de la agrupación a su faceta más mercantil y ’empresarial’`).
Desde una presentación llena de ‘dardos‘, esta comparsa, plenamente de composición femenina, atizaba en sus pases de preliminares y cuartos a las “montañas de fe y de dinero” que mueve la institución religiosa, a sus ventajas fiscales mediante acuerdo con el Estado gracias a estar “exenta del IBI caminum”, al asesinato de “cientos de miles de republicanos” durante el franquismo, régimen dictatorial con que rubricó su alianza, la pederastia que ha acompañado sempiternamente a la Iglesia y a sus altas esferas y prelados (el último caso, el del Obispo de Cádiz, que ha hecho a la Conferencia Episcopal Española revocarlo de su puesto recientemente), y a la homofobia que primado y sigue primando hoy en el discurso católico.
Periodista. Magíster en Comunicación Institucional y Política. Pasé por EL PAÍS y Agencia EFE. Codirector de Espacio Andaluz (EA).




