Calle Castellar de Sevilla. Tarde del 7 de junio. Un sol justiciero castiga los inmuebles y las calles del centro histórico de Sevilla. Allí, en las postrimerías de la zona de San Marcos-San Luis, un grupo de más de 30 personas soporta las altas temperaturas estacionado en la acera. Tan solo provistos de hielo y botellas de agua, resisten a la inclemencia climática frente a un edifico emblemático en el barrio: Los Corralones de Castellar, lugar histórico de actividad artesanal, pero también de convivencia social y vecinal, especialmente en otrora tiempo en el que no se veían amenazados por la turistificación, la especulación, la conversión hotelera y la proliferación de viviendas turísticas que sufre el Casco Antiguo hispalense.
Allí, en el inmueble de los números 48, 50 y 52, varios energúmenos de la empresa Desokupación García Seguridad Integral se encuentran perimetrando, de forma irregular, el acceso a estas viviendas. Sistemáticamente, vigilan quién entra y quién sale, y no dudan en ejercer una fuerte violencia verbal y física hacia todo aquel que se les acerca. Unas prácticas que vienen desarrollando durante prácticamente los últimos 12 meses, según denuncian numerosos residentes de la calle. Se encuentran contratados por los actuales titulares de Garajes Santa Inés, la entidad propietaria de Los Corralones, que pretende echar a todos sus inquilinos e inquilinas (muchos de ellos artesanos y artesanas que tienen allí su taller) sin resolver sus respectivos contratos por vías legales, en una operación de compraventa que pretende levantar un hotel de lujo en este enclave.
Cuando el reloj marca las 18:45 horas, se produce un tumulto en la fachada del inmueble. Uno de los inquilinos accede rápidamente por una escalera desplegable al interior del edificio. Los sujetos de la empresa de desokupación, furiosos, no logran alcanzar a tiempo al joven, y se produce un enfrentamiento entre vecinos que defienden y dan su aliento a los actuales arrendatarios, algunos de ellos con mucha trayectoria vecinal recorrida, y los individuos de ‘Desokupación García’. Dos profesionales de la información, uno periodista, de Espacio Andaluz, y otro reportero gráfico, de ABC, inmortalizan la escena con sus móviles.
En ese preciso momento, uno de los energúmenos de esta empresa de desokupación se aparta del tumulto y, en actitud belicosa, marcha hacia otro de los inmuebles que componen el complejo, prometiendo regresar inmediatamente. Tras acceder unos segundos a este garaje, vuelve a salir al exterior y se dirige directamente hacia estos dos profesionales. De un modo abiertamente desafiante, guarda sus manos en la espalda, como si ocultase algo.
De repente, en milésimas de segundos, el individuo muestra y acciona un gas pimienta sobre los dos profesionales, alcanzando en la cara a uno de ellos (el que antecedía al otro) y provocándole una reacción de quemazón instantánea, que tendrá que neutralizar posteriormente con agua termal acudiendo a una farmacia próxima. El reportero gráfico al que le alcanza le recuerda la condición de profesionales periodísticos. “Somos periodistas. Trabajamos en medios”. Un dato que parece no importarle. “Enséñame el carné”, le espeta. El otro trabajador, periodista, le pide explicaciones por lo sucedido a una de las propietarias del complejo que pretende ser mercantilizado, que ha presenciado en primera línea lo ocurrido. “¿Qué le parece que nos hayan agredido a periodistas?”, le insiste una y otra vez, sin obtener respuesta alguna.
Vídeo: ABC de Sevilla
Periodista. Magíster en Comunicación Institucional y Política. Pasé por EL PAÍS y Agencia EFE. Codirector de Espacio Andaluz (EA).




