El incendio forestal de Los Gallardos (Almería), con un balance de 13 víctimas mortales y más de 7.000 hectáreas calcinadas, ha puesto bajo el foco en la gestión de la Junta de Andalucía sobre la prevención y extinción de fuegos en la geografía andaluza. A pesar de que el presidente Juanma Moreno culpó públicamente al cambio climático de la virulencia del fuego, la política desarrollada por la Administración andaluza y, en concreto, por la Consejería de Sostenibilidad y Medio Ambiente desmienten la prioridad que el Ejecutivo autonómico dice haber dado y dar a la protección de los montes andaluces.
La trampa de las cifras oficiales radica en el desglose del Plan INFOCA. Mientras el Gobierno autonómico saca pecho de un aumento en el presupuesto global —destinado principalmente a subcontratar medios de extinción y helicópteros en verano—, la plantilla de agentes medioambientales de extinción de incendios de la Junta de Andalucía se ha visto mermada en el arranque de la campaña de prevención, en el pasado mes de junio, hasta en un 14 %, pasando de los 698 trabajadores forestales con los que la Administración andaluza contaba en septiembre de 2025, a los 602 efectivos con los que comenzó esta nueva temporada estival de alto riesgo de ignición. Es decir, 96 agentes de medio ambiente menos.
Este recorte tumba directamente el argumento con el que el Partido Popular justificó su acuerdo de gobierno con Vox. En el punto 138 de dicho pacto, ambas formaciones se comprometían a eliminar el gasto en políticas medioambientales —a las que tildaron de “agendas ideológicas”— bajo la promesa explícita de «reorientar los recursos hacia la prevención de incendios». Los datos de los presupuestos demuestran que esa reorientación de fondos nunca existió: el PP asumió el discurso de Vox para eliminar la fiscalidad climática y, al mismo tiempo, recortó la inversión real en prevención forestal.
Para los ingenieros y técnicos del sector, reducir un 14% la inversión en personal de prevención es una temeridad de gestión ante la crisis climática actual. Los expertos coinciden en que los incendios de sexta generación no se pueden frenar únicamente con hidroaviones en agosto si la administración ha dejado los bosques abandonados y llenos de combustible seco durante los meses fríos por falta de presupuesto.
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