Las VPO a más de 200.000 euros, viviendas para ricos disfrazadas de solución, nerea tovar, dos hermanas (sevilla)

Las VPO a más de 200.000 euros: viviendas para ricos disfrazadas de solución

18 Jun, 2026 · 18:34h

Hay palabras que pesan más que los ladrillos. Palabras que, repetidas durante años, terminan convirtiéndose en una promesa vacía. Futuro. Esfuerzo. Emancipación. Hogar. Durante décadas, toda una generación escuchó que el trabajo y la formación eran el camino para construir una vida digna. Se les dijo que el sacrificio tendría recompensa. Que podrían quedarse en su tierra, levantar un proyecto propio, abrir la puerta de una casa y llamarla hogar.

Sin embargo, la realidad ha terminado por imponer un relato muy distinto. Miles de jóvenes contemplan hoy día cómo la posibilidad de emanciparse se convierte en un lujo reservado para unos pocos. Y es que la vivienda ya es la mayor emergencia social de Andalucía. Lo más preocupante es que quienes deberían ofrecer soluciones parecen empeñados en maquillar el problema.

vpo entregadas por el ayuntamiento de sevilla (josé luis sanz) y por isabel rodríguez, ministra de vivienda de españa

Se anuncian promociones de vivienda protegida como grandes avances sociales mientras alcanzan precios superiores a los 200.000 euros. Llamar asequible a algo que la mayoría de trabajadores jóvenes no puede pagar no es una solución; es un ejercicio de propaganda. Dicen que son viviendas asequibles, pero eso es un insulto.

La vivienda protegida nació para garantizar el acceso a quienes el mercado dejaba fuera. Pero, cuando una VPO cuesta prácticamente lo mismo que una vivienda libre, deja de cumplir su función. Acaban por ser viviendas para ricos disfrazadas de política social.

Durante demasiado tiempo nos prometieron falsamente que el mercado resolvería por sí solo una cuestión que afecta a derechos fundamentales. El resultado está a la vista: precios disparados, alquileres imposibles y una generación atrapada entre la precariedad laboral y la imposibilidad de construir un proyecto de vida. Y mientras tanto, nuestras ciudades se transforman. La vivienda deja de entenderse como un derecho y pasa a ser una mercancía. Los barrios pierden vecinos y ganan rentabilidad. La juventud es desplazada cada vez más lejos de los lugares donde nació, trabajó o imaginó su futuro.

La solución exige asumir una realidad incómoda: el problema no se resolverá con promociones que reproducen los mismos precios que han provocado la crisis. Si la vivienda es realmente la mayor emergencia social de Andalucía, entonces hacen falta respuestas a la altura de una emergencia. Hace falta vivienda pública de verdad, gestionada con criterios sociales y no sometida a la lógica del beneficio privado.

Por ello, te animo a que te sumes a la gran movilización convocada este viernes, 19 de junio, en Sevilla. Porque una sociedad que no puede garantizar un hogar a sus jóvenes no está hipotecando únicamente su presente. Está renunciando a su futuro.

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