Alrededor de las 19:00 horas, unas 350 personas se congregaron en las Setas de Sevilla para protestar en solidaridad por el desahucio de Mari Carmen Abascal. La movilización espontánea en la capital hispalense fue la respuesta al desalojo de esta mujer de 87 años y con un 50 % de discapacidad, a quien la comisión judicial y la policía expulsaron de su piso en el barrio madrileño de Retiro, donde llevaba viviendo más de siete décadas.
La historia de esta vecina se remonta a 1956, cuando llegó a la vivienda situada en la calle Alcalde Sainz de Baranda nº 46 junto a sus padres bajo un contrato de renta antigua. Tras el fallecimiento de sus progenitores, heredó la subrogación del contrato y continuó pagando religiosamente una mensualidad de unos 500 euros.
Sin embargo, el inmueble acabó en manos de la sociedad inmobiliaria Urbagestión Desarrollo e Inversión S.L. Una vez expirada la protección legal del contrato, la propiedad impuso un drástico incremento comercial: pretendieron subir el alquiler a 2.650 euros mensuales, aunque tras la negativa inicial, ofrecieron rebajar la cifra a 1.650 euros, una suma inalcanzable para la pensión de la anciana.
Durante la jornada del desahucio, una conocida escritora española que prefirió mantener el anonimato se ofreció a pagar la diferencia del alquiler de por vida. Sin embargo, la propiedad rechazó la propuesta argumentando que su objetivo no era el cobro de la renta, sino recuperar el inmueble libre de inquilinos.
Tras conocerse el lanzamiento definitivo, las muestras de indignación se extendieron por varias ciudades españolas. En la concentración de Sevilla se sumaron también representantes políticos como Antonio Maíllo (Izquierda Unida) o José Ignacio García (Adelante Andalucía), uniendo la voz de la capital andaluza al clamor social por el derecho a la vivienda.
La ilusión y la indignación vuelven a las calles. Todos somos Mari Carmen. ES AHORA O NUNCA #Sevilla pic.twitter.com/Nto6gBOQJj
— Rober (@Rober9_X) September 23, 2026


