Hay un sentir especial en la Costa del Sol. El runrún habitual del Mediterráneo es ahora opacado por el griterío de una grada blanquiazul que sueña, y lo hace a lo grande. El éxito actual del conjunto boquerón se traduce en el buen hacer dentro de sus categorías inferiores.
De los jugadores que conforman la plantilla del primer equipo, 14 son canteranos formados en La Academia MCF: Izan Merino, Ángel Recio, David Larrubia, Ramón Enríquez, Moussa Diarrá, Dani Sánchez, Carlos López, Aarón Ochoa, Rafita Garrido, Rafa Rodríguez, Chupe, Dani Lorenzo, Diego Murillo y Haitam.
El papel de estos 14 futbolistas no es para nada residual. Sus cinco máximos goleadores de la presente temporada son de la casa. El más destacado, Carlos Ruiz Rubio, más conocido por La Rosaleda como `Chupe´. Sus 16 tantos lo convierten en una pieza indispensable en el esquema del equipo, ya que ha anotado la cuarta parte de los goles del equipo en liga. Un 27,59%, para ser más justos.
Larrubia y Adrián Niño, con 9 y 8 goles respectivamente, completan esa tríada ofensiva que está llevando en volandas al Málaga. Un Málaga que hace unos meses estaba pensando en otras cosas. En noviembre, después de perder 1-0 contra la Cultural Leonesa, se vieron al borde del descenso, separados, tan solo por diferencia general de goles, de un Granada con las mismas unidades. En ese momento, Pellicer fue despedido y se temía lo peor.
Afortunadamente para los malaguistas, las cosas son muy distintas ahora mismo al mando de Funes, que cogió al equipo procedente del filial para solventar esa crisis. Y vaya si lo está haciendo. El Málaga CF finalizó la jornada 35 a las puertas del ascenso directo, en unos puestos de play-off donde lleva asentado ya 15 jornadas consecutivas, y mira ya a un ascenso directo que no queda nada lejos. Un punto de distancia que los `chanquetes´ de Málaga se encargarán de devorar.
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