Momento de reflexión en las izquierdas andaluzas tras el resultado electoral de las elecciones municipales del 28M

Yolanda Díaz en la Feria de abril de Sevilla

Las elecciones municipales en Andalucía el pasado 28 de mayo han supuesto un vuelco en el tablero político de esta nuestra comunidad. A la que otrara se la llamara el ‘granero de votos socialista‘ ha confirmado un cambio de ciclo político – una especie de saneamiento ideológico, si nos ceñimos a las ‘leyes democráticas’- que, en este momento, ha virado hacia la derecha. Con un PP exultante, la ola que tiñe de azul Andalucía, capitaneada por Juanma Moreno, gobernará, como mínimo, 7 de las 8 capitales de provincia. La última en cuestión, Jaén, es la única donde el PSOE ha resistido el envite popular y ha igualado en número de concejales al partido de moda. La llave maestra, en este caso, le pertenece a Jaén Merece Más.

Mientras tanto, las izquierdas andaluzas (a la izquierda del PSOE) han iniciado su particular jornada de reflexión, aunque, por culpa del adelanto electoral, esta se verá arrastrada, por la fuerza de los tiempos, a acelerarse, ya que hay que tener los deberes hechos en los próximos nueve días, donde Podemos y Sumar deberán decidir si concurren juntos o no a las próximas elecciones generales del 23J. Izquierda Unida y Más País Andalucía sí han confirmado su presencia en la coalición.

Este es el contexto actual, pero también fueron los precedentes que marcaron (2018), han marcado (28M) y marcarán (23J), los movimientos estratégicos de la izquierda en Andalucía, porque si «de aquellas aguas estos lodos», no hay electorado que sea capaz – tanto a nivel local, autonómico y estatal- de aguantar la desidia de caminar constantemente embarrados hasta las rodillas.

La llamada a la unidad en 2018 (autonómicas andaluzas) y 2019 ( municipales) se concretó en la coalición Adelante Andalucía, donde Teresa Rodríguez, actual portavoz de (otra) Adelante Andalucía, entonces secretaria general de Podemos Andalucía, y Antonio Maíllo, entonces coordinador general de Izquierda Unida, unieron sus fuerzas. Esto se saldó en las anteriores elecciones municipales con 528 concejalías, casi 300.000 votos (7,59%) y siendo la cuarta fuerza más votada. A esto hay que sumar lo conseguido por ambas fuerzas por separado: IU Andalucía (251 concejales, 79.900 votos, 2,06%) y Podemos (35 concejalías, 32.900 votos, 0,85%); siendo el epítome las elecciones autonómicas de 2018, donde la coalición Adelante Andalucía consiguió ser la cuarta fuerza más votada en el Parlamento de Andalucía, con 17 escaños y 584.040 votos, un 16,18%.

Sin embargo, como pudimos comprobar, a modo de precedente, en las elecciones autonómicas de 2022, la unión (por razones que exceden a este texto) ya no tiene pegamento, y esto ha eclosionado – en una campaña de municipales muy marcada por el contexto nacional– en un mal resultado electoral para las izquierdas, sobre todo cuando han concurrido por separado.

El panorama electoral, con una amalgama de partidos de izquierda desoyendo las llamadas a la unión por parte de los electores se presentaba, en las distintas capitales de provincias de Andalucía, de la siguiente manera: En Málaga, Sevilla y Córdoba, la coalición de izquierdas estaba integrada por IU, Podemos, Más País y otros partidos de izquierdas. En Huelva y en Almería, esta coalición carecía de Más País Andalucía, que no tiene implantación territorial en ellas. Por último, en Granada, Jaén y Cádiz, Podemos se desligó de la coalición de izquierdas y concurrió por separado. Especialmente llamativo fue el abandono, en el último momento, a concurrir con Izquierda Gaditana en Cádiz, coalición que integraba a Adelante Andalucía, Podemos e IU, entre otros, y que encabezaba David de la Cruz. Sin embargo, en el último momento, el partido morado se retiró, aludiendo lo siguiente en un comunicado: “se ha puesto un gran empeño e ilusión en andar este camino con el espacio plural y fraterno que se ha dado en llamar Izquierda Gaditana, pero Podemos Cádiz no puede engañar a su militancia ni a sus votantes, haciéndoles creer que, tras la irrupción de Adelante Cádiz y sus imposiciones electoralistas en este espacio, Podemos iba a estar realmente presente”. Izquierda Unida ha sido el único partido que ha repetido en coaliciones en las ocho capitales del territorio.

Sintetizando los resultados, los votos totales conseguidos en estas elecciones por la coalición (253.054), no distan mucho de los obtenidos en las pasadas municipales por Adelante (303.530). Sin embargo, la división, en ciertos ayuntamientos (ciñéndonos únicamente a las capitales de provincia), sí evidencian que hay que darle una vuelta a la fórmula. Por ejemplo, mientras en Córdoba la unión de todos los partidos en una misma candidatura ha conseguido 4 concejales (uno menos que la unión de IU y Podemos en la pasada legislatura), en ayuntamientos como el de Cádiz, por ejemplo, la salida a última hora de la formación morada ha provocado que esta no obtenga ningún concejal, quedándose por debajo de los 1.000 votos, que quizá hubieran decantado la balanza final en favor de Izquierda Gaditana para alcanzar el concejal necesario para gobernar con el PSOE. La misma fórmula para Jaén o Granada, donde las izquierdas, por separado, no han alcanzado el apoyo suficiente como para tener representación en los respectivos consistorios.

A raíz de estos acontecimientos, el coordinador general de IU, Toni Valero, salió el pasado lunes a ofrecer unas declaraciones en las que apelaba a la «importancia de la colaboración de las izquierdas frente a la fragmentación». En la misma línea, Valero apelaba a la «responsabilidad» de todos los actores, «la autocrítica ha de ser seria», añadió, «sin echar balones fuera y sin que nadie cargue responsabilidades en las espaldas ajenas».

La presidenta de Más País Andalucía, Esperanza Gómez, también se manifestó en su cuenta personal de Twitter, donde afirmaba que «para obtener resultados diferentes, tendremos que hacer las cosas de otro modo. Recogemos el mensaje del electorado. En Más País Andalucía, tendremos proyecto de futuro para Andalucía y España. Vamos a trabajar intensamente para darlo a conocer. Seguimos!».

Por su parte, la secretaria general de Podemos Andalucía, Martina Velarde, hizo un breve análisis, también en su cuenta personal de Twitter, donde señalaba que, en Andalucía, «se confirma donde se ha hecho trabajo de construcción conjunta visto los resultados. La división penaliza a todas las fuerzas y el trabajo común consolida». De esta manera, invitaba a continuar el trabajo realizado hasta este momento y, al menos por ahora, esquiva la tan reclamada «autocrítica» que sí manifestó abiertamente Izquierda Unida y que de soslayo realizó Más País Andalucía a través de su presidenta.

Estas tres formaciones políticas son las que, con menor voz, voto y decisión, marcarán el rumbo de cara a las próximas elecciones generales. Los representantes políticos de la «izquierda alternativa», tal como la ha calificado Toni Valero, habrán de ponerse de acuerdo, no sólo para las próximas elecciones, sino si quieren disputar un espacio político -que cada vez es más cultural- en Andalucía, que actualmente pertenece al Partido Popular. Es precipitado, dos días después, sacar conclusiones sobre los distintos motivos por los que la desmovilización o la falta de apoyo a estos partidos se ha evidenciado tanto en tan solo un mandato. Sin embargo, la necesidad, por parte de las formaciones de izquierda, por compromiso con sus votantes, es la de confluir y buscar, durante los próximos tres años, una alternativa capaz de alcanzar, al menos, los diputados que la coalición de Adelante Andalucía recabó en las autonómicas de 2018. No puede ser casualidad la cantidad de votos que se han quedado por el camino en tan solo cuatro años.

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