El cinismo político ascenderá durante estos próximos cuatro años a su nivel más alto en Andalucía. En su desesperación por mantener el poder en Andalucía, Juanma Moreno ha terminado por entregar el único arma que tienen las mujeres para blindarse ante los abusos a quien niega su mera existencia: la justicia. Manuel Gavira, máximo dirigente de VOX en Andalucía, y ahora también vicepresidente segundo de la Junta, asumirá formalmente las competencias de violencia de género que dependan directamente de su nueva consejería, la de Administración de Justicia. Una paradoja macabra si consideramos que Gavira representa a un partido que ha negado sistemáticamente la existencia de la violencia de género, tachando de “leyes ineficaces” las herramientas que protegen la vida de las andaluzas.
La Consejería de Justicia destina más de 90 millones de euros a la justicia juvenil y a las víctimas de delitos, por lo que no hablamos de una delegación de funciones menor. La alarma social y sindical está más que encendida, puesto que si ya bajo la gestión solitaria del PP. organizaciones como CCOO ya venían denunciando que los fondos eran preocupantemente deficientes, ahora, con la ultraderecha gestionando la caja, la sospecha de desvío sutil de recursos es mayor.
Precisamente, Andalucía lidera de manera trágica las estadísticas de feminicidios y agresiones, y desmantelar o debilitar esta estructura judicial de protección, es un acto de violencia constitucional. Manuel Gavira, conocido por su retórica ultraconservadora, tiene ahora vía libre para aplicar su agenda ideológica desde el Boletín Oficial de la Junta de Andalucía (BOJA).
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