Artículo de Marina Liberato, responsable de Migraciones y Derechos Humanos en Podemos Andalucía: "12 de octubre: nada que celebrar".

12 de octubre: nada que celebrar

Cada 12 de octubre, siempre tengo presente la misma máxima: no hay nada que celebrar. Durante dicha jornada, una porción de nuestro país festeja el llamado ‘Día de la Hispanidad’, que se estableció, tal y como lo concebimos hoy día en España, en el año 1958, en reemplazo del, por entonces, conocido como ‘Día de la Raza’. Ambas festividades, sin embargo, siempre han creado controversia por su afán por conmemorar la historia colonizadora de España.

No son, de hecho, pocos los que piden que vuelva a instaurarse aquella catalogación ya extinta y que se promulgó en 1918 con la intención de unir a España y América. Ciertos sectores de la sociedad defienden el regreso de esa primera de las nominaciones, una concepción, ahora bien, obsoleta y errónea de la diversidad humana. Y es que utilizar el término ‘raza’ sólo serviría para perpetuar una visión racista y discriminatoria de esta jornada y minimizar los abusos infligidos a los pueblos indígenas durante aquel caduco proceso colonizador, lo que va en contra de los principios de igualdad y de no discriminación recogidos en la Declaración Universal de Derechos Humanos.

La presente denominación, por otro lado, no deja de ser menos impropia que su predecesora. Es importante desacreditar mitos sobre las culturas indígenas precolombinas, como la idea de culturas cruentas con sacrificios humanos. No existen evidencias científicas que respalden estas afirmaciones, que históricamente se han utilizado para justificar la conquista y la subyugación de la población indígena, lo que va en contra del derecho a la vida y la integridad de las personas. La noción de que los pueblos indígenas carecían de anticuerpos contra enfermedades como la viruela es incorrecta. Estos pueblos tenían sus propias medicinas, el conocimiento de cómo usarlas y, en algunos casos, desarrollaron inmunidad natural. Comparar esto con el COVID-19 es demagógico.

El conquistador Hernando de Soto torturando a los jefes nativos de Florida. Foto: El Confidencial.
El conquistador Hernando de Soto torturando a los jefes nativos de Florida. Foto: El Confidencial.

Una de las obras a las que tantos y tantas han recurrido para perpetuar semejantes relatos ha sido la escrita por Bernal Díaz del Castillo, un soldado de Hernán Cortés que participó en la conquista del pueblo azteca en el siglo XVI, ‘La verdadera historia de la conquista de la Nueva España’, cuyo título, indudablemente, ya destila cierta pista de que refleja la perspectiva de un conquistador y no proporciona una visión imparcial de los acontecimientos. Nada que añadir, lógicamente, señoría.

En este sentido, también es completamente inapropiado comparar la colonización de América con los conflictos políticos actuales, como el de China y Taiwán. Estos tienen orígenes y dinámicas muy diferentes a aquella y deben ser abordados desde una perspectiva garantista de los derechos humanos, lo que requiere una evaluación óptima de las circunstancias actuales y la promoción de la paz y de la vía pacífica como solución para la beligerancia.

Con todo lo expuesto anteriormente, no busco otra cosa que aspirar a que seamos sinceras y sinceros con nuestra historia y a que no nos hagamos trampas al solitario: el ‘encuentro’ entre colonizadores europeos y los pueblos indígenas de América no fue ni muchísimo menos un ‘evento’ cordial y beneficioso para estos últimos. La colonización trajo consigo una serie de devastadoras consecuencias como la esclavitud, el genocidio, la opresión cultural, o, la explotación de los recursos naturales de aquellas tierras, entre la sarta de desgracias ocasionadas en ellas. Y es que cabe destacar para aquellas y aquellos más olvidadizos que la colonización de América, las epidemias y las acciones violentas desencadenadas después de la llegada de los europeos provocaron la muerte, en sólo 100 años, de aproximadamente el 90% de la población nativa, es decir, unos 55,8 millones de personas. De hecho, un estudio científico reciente ha cifrado que solo el proceso colonizador de América mató a 56 millones de nativos, modificando, de paso, el clima mundial.

Es por ello que puestas a celebrar algo, prefiero celebrar el ‘Día de la Resistencia Indígena’ con una mirada crítica al pasado y, al mismo tiempo, otra de reconocimiento a la lucha y resiliencia de las culturas indígenas, así como a las devastadoras consecuencias de la colonización. Consiguientemente, me gustaría invitaros a ver esta festividad como una oportunidad para reflexionar sobre la historia, las tradiciones y los derechos de los pueblos indígenas, promoviendo el respeto y la igualdad en la sociedad, y recordando el derecho de todas las personas a la justicia e igualdad, sin importar su origen.

*Si tenéis curiosidad os podéis pasar por mi Facebook @marina.liberatoolmedo

"Descolonicémonos. 12 de octubre: nada que celebrar". Foto: Agencia Mp3. LQSomos.
«Descolonicémonos. 12 de octubre: nada que celebrar». Foto: Agencia Mp3. LQSomos.

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